sábado, 28 de noviembre de 2015

El libro del sábado LA MISTERIOSA FRAGUA DE VULCANO (juvenil)



Tomado de wikipedia

Una buena novela de ambientación histórica dedicada al público juvenil que puede comprender gracias a ella bastantes cosas sobre nuestra España del siglo de Oro.
Pero, cuidado, realmente no es una novela histórica, sino una de ambientación histórica. Me intentaré explicar.
Existen una serie de datos históricos totalmente ciertos (primer viaje a Italia de Velázquez, al que acompañará Spínola, el héroe de la rendición de Breda; su discípulo Martínez del Mazo, las intrigas palaciegas, la visita a la Capilla Sixtina...), pero a ellos se añaden otros de pura ficción (ocupación de herrero del padre de Martínez del Mazo o su proceso inquisitorial debido a los sueños premonitorios que también sufre su hijo, la conjura contra Felipe IV de 1629 -en realidad es un juego, recogiendo el intento separatista de Andalucía organizado por el duque de Medina Sidonia - , los ataques piratas y corsarios al buque de Velázquez...)




Por tanto, no estaría mal que si realizáramos esta lectura en clase fuéramos diferenciando lo histórico de lo que podría haber sido posible, pues hay que reconocer que el autor conoce a fondo nuestro siglo de Oro y son impecables su descripción de los métodos de la Inquisición o el complejo mecanismo de poderes, intereses y movimientos en la sombra que era el poder de la corte de Felipe IV (aunque resulta un tanto incongruente la rebelión popular en favor del rey).
A favor de la novela se encuentra también su estructura y pulso narrativo, con una historia trepidante (acaso un poco brusca y maniquea en la descripción de sus personajes) que mantiene la tensión en todo momento y es muy posible que anime a la lectura a nuestros alumnos.
Su lectura puede ser la puerta abierta que nos sirva para introducirlos en algunas obras claves del autor (Las Lanzas, La fragua de Vulcano, los Jardines de la Villa Medici...) o introducir a algunos de sus maestros (Rafael o Miguel Ángel) o sus contemporáneos (Rubens o Bernini)


viernes, 27 de noviembre de 2015

Texto para entender mejor a los alumbrados del XVI


Ya hablamos aquí de los alumbrados. Ahora os ofrezco un magnífico texto sobre ellos.

Los mayores peligros de herejía en España no provienen de los seguidores de Lutero, ni de Melanchton, ni de Erasmo... sino de los pertinaces alumbrados, de sus éxtasis, arrobamientos, contemplaciones y desmayos; movimientos libidinosos que no ocultan otra cosa que la pura lujuria, envuelta en las lumbreras de las visiones y revelaciones aparentemente prodigiosísimas. Porque el alumbrado, una vez alcanzada la fama de perfección y santidad por puro «derretimiento en amor de Dios», se torna impecable para sus incautos seguidores, y le es lícita toda acción cometida en tal estado. Y resulta corriente que estos perversos, siendo clérigos, soliciten de amores a sus discípulas y penitentes, convenciéndolas de que, al fin y al cabo, todo amor viene del Creador. Como las monjas, llegadas a cierta edad sin haber conocido varón, buscan consuelos torcidos disfrazados de ardores místicos y desmayos. Nacen pues de estos errores y torcidas doctrinas toda clase de concupiscencias e impuros actos, los cuales no tendremos más remedio que exponer, aunque causen desagrado, queriendo representar que alumbran las almas de sus semejantes, no hacen sino obedecer a las bestiales leyes de la carne. Por eso ha ya tiempo que a estos se les dio el acertado nombre de «alumbrados»
(…)
Los alumbrados son hombres y mujeres que, no negando ni oponiéndose abiertamente a ningún dogma ni verdad, se desvían del camino recto por otras vías: diciendo, por ejemplo, que les basta orar para salvarse; que Dios está con ellos y que les habla y los guía directamente, sin que tengan ellos necesidad de maestros, ni sacerdotes, ni jerarquía alguna... En fin, sobre todo, los alumbrados son aquellos que se tienen por santos y se presentan como tales ante la gente, con engaños, fingimientos (...)


El alumbradismo, en suma, es la falsa santidad.





lunes, 23 de noviembre de 2015

SAN JUAN DE RIBERA. PATRIARCA DE VALENCIA

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Retrato de Morales.
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En estas andanzas que estamos haciendo por la Contrarreforma, nos topamos hoy con San Juan de Ribera, llamado habitualmente el Patriarca
Nacido en Sevilla y educado en la Universidad de Alcalá de Henares, fue nombrado obispo de Badajoz, arzobispo de Valencia, patriarca de Antioquía y, finalmente virrey de Valencia.
Esta carrera meteórica se tiene que comprender con la clara implicación con el mundo contrarreformista, que hizo de San Juan azote de herejes pero también un reformador de la iglesia católica que, a la manera de San Carlo Borromeo, intentó limpiar y elevar intelectualmente, mientras insistía en la importancia del decoro en las imágenes
Y es que mucho une a ambos santos

 Juan de Ribera compartía ante todo ideas y principios con el máximo promotor de la reforma de la imaginería sagrada: el arzobispo milanés Carlos Borromeo, cuya santidad se caracterizó por su ascetismo, devoción y penitencia, pero que era persona también de refinada educación y exquisita sensibilidad. (...). Juan de Ribera compartía con él incluso algunos rasgos biográficos como: una singular y sincera piedad, similares orígenes aristocráticos, amplio conocimiento de las artes, e inclinación por la cultura. En definitiva, tenían una concepción muy parecida sobre la Iglesia y su posible y necesaria reforma. Finalmente, parece ser que fue el propio Carlos Borromeo quien buscó la mistad de Ribera y le animó vehementemente a llevar adelante la reforma conciliar en su archidiócesis

En esta inclinación trentina de mejorar la Iglesia Católica, y además de una infatigable labor de inspección en su diócesis (nada menos que siete sínodos con los párrocos), su gran obra será la creación del Colegio Seminario del Corpus Christi (tradicionalmente conocido como el Patriarca).

Patio central del Colegio del Patriarca

El fundador, el arzobispo Juan de Ribera, intentaba formar una élite de sacerdotes, «sabios y virtuosos», que tenían que extender e implantar las reformas derivadas del Concilio de Trento. Para ello, a cambio de su beca y excelentes condiciones, a los colegiales se les exigía grandes esfuerzos, porque tenían que sobresalir en sus estudios, y además del latín se comprometían a aprender hebreo y griego para acceder directamente a los textos de la Sagrada Escritura; y además practicar las virtudes y mantener una vida irreprochable. Todo se desarrollaba en un ambiente de piedad religiosa, devoción, fe…, pero cuidando también la preparación intelectual y el hábito de estudio, como correspondía a la personalidad del fundador, un buen humanista, gran estudioso y amante de los libros
Iglesia del Corpus

En la misma línea de San Carlo Borromeo, San Juan de Ribera tuvo sumo interés en las artes (especialmente pintura y música). Se convirtió así en uno de los principales mecenas contrarreformistas encargando obra a Bartolomé Matarana (que hizo el ciclo de frescos de la iglesia) Luis de Morales, Sariñena, Ribalta o un jovencísimo Ribera

El Patriarca por Sariñena, con una contrarreformista vindicación de la Eucaristía

También fue un gran coleccionista de pintura: Morales, Baglione, Bouts, Mabuse, El Greco, Stradanus, Fiammingo, Zuccaro, Pulzone, Ribalta, Zuccaro  y la réplica romana de la Crucifixión de San Pedro del Caravaggio...


Morales. Cristo con la cruz a cuestas

Como San Carlo, San Juan de Ribera tuvo un fuerte interés por el decoro de las artes. 


Un decoro que el pensamiento reformador de ambos prelados encontraba en el respeto a la verdad histórico escriturística, y expresado en un consciente realismo que huyera de toda idealización manierista, entendida como indecorosa desde una perspectiva cercana al carácter humano y popular, realmente doméstico, del contexto evangélico original.

Se ponía así las bases para la superación del tardomanierismo dulzón de Juan de Juanes y la apuesta decidida por el realismo (cada vez más caravaggiesco) de Ribalta

También siguió a Borromeo en el campo del mecenazgo musical, y si éste encargó a Palestrina misas con el nuevo espíritu trentino, San Juan (él mismo ejecutante del laúd y la viola da gamba) lo hará con  Juan Bautista Comes, que compuso numerosas partituras para el coro colegial: villancicos polifónicos, Passio para los oficios de la Semana Santa, y Letanías del santísimo sacramento.
Él mismo ejecutante del laúd y la viola da gamba

Un villancico

Gloria


Típico de la contrarreforma (y como ya vimos aquí) hay en el Patriarca una obsesión por la Eucaristía negada por los reformistas. La advocación del colegio, con una espléndida tela de la Última Cena de Ribalta (que girada sobre su eje dejaba a la vista la Custodia) o sus Letanías al santísimo sacramento ya nos lo demuestra.



De la misma manera trajo a Valencia la costumbre sevillana de los seises, jóvenes que bailaban junto a la custodia en la procesión del Corpus, encargándole a Comes algunas composiciones musicales

Pero en la vida del Patriarca no fue todo puro arte y contrarreforma.
Como buen erudito de su tiempo creó su verdadero gabinete de maravillas manieristas, con especial interés por el mundo de la zoología (queda aún en el museo un caimán disecado, llamado el Dragón) y los libros (más de 2500 volúmenes, con una excepcional colección de biblias escritas en griego, en arameo, en latín, en hebreo, y las diversas traducciones latinas), creando un verdadero jardín botánico de plantas medicinales y raras y animales selváticos en las propiedades que adquirió en   Burjasot

Gran estudio y excelente orador, su punto más controvertido es la expulsión de los moriscos que realizó desde su posición de Virrey (hemos hablado mucho más ampliamente del tema aquí)


Sepulcro del Patriarca

sábado, 21 de noviembre de 2015

El libro del sábado. Terrorista. John Updike

Tras lo que ocurrió el fin de semana pasado en París, un libro para reflexionar.
¿Qué ocurre en el pensamiento de un joven para decidir conducir un camión explosivo para detonarlo en uno de los túneles de entrada a Nueva York?
Este sería el lema del libro, tan sólo conseguido a medias.
Entre sus puntos fuertes hay que destacar el juego (tan violento) de interpretaciones que se producen entre islam y mundo occidental. 
La visión musulmana sobre la decadencia de la sociedad estadounidense y su búsqueda compulsiva del placer inmediato, ya sea en el sexo, el consumo o los honores; frente al relativismo moral impuesto por la multiculturalidad de lo occidental que reduce al mínimo (la Constitución, acaso) los acuerdos sociales, dando un peso al individualismo tan brutal que puede volverse contra ella misma. 
Lo trascendente (que olvida la vida terrena) frente a lo fugaz (que prescinde de otro mundo que no sea éste), la umma solidaria (pero también asfixiante) frente al individuo y sus libertades (y soledades).
Tal pugna sobre la interpretación de la realidad, ¿puede llegar a ser superada? ¿realmente es posible encontrar lugares comunes para el acuerdo? ¿Una sociedad tiene que suspender sus libertades para protegerse o preservarlas a pesar de que estas sean el lugar perfecto para que incube el huevo de la serpiente?
Para el autor esto no es posible, ni siquiera en una de las instituciones básicas de nuestras sociedades: la educación formal. La historia del tutor y sus intentos por comprender el mundo cerrado de Admad son infructuosos, más aún cuando lucha contra un imán radicalizado que realiza una lectura heterodoxa del Coran en donde América es el enemigo de Alá y sus fieles.

Mucho más floja es la narración cuando se pasa del terreno de las ideas al de las prácticas terroristas, con un planteamiento del atentado realmente poco convincente (como también el propio final).

Lo que sí me ha resultado verdaderamente interesante es la descripción de la ciudad de New Postpet, verdadero paradigma de una zona industrial en decadencia tanto en su estructura urbana como en su sociología, un pequeño mundo en pleno naufragio que explica muchas cosas sobre la identidad (en este caso religiosa) como una forma de defenderse de un entorno hostil





viernes, 20 de noviembre de 2015

GALILEO Y EL TELESCOPIO


Con este simple tubo de dos lentes (telescopio de Galileo) empezó nada menos que una revolución científica y filosófica que todavía no ha terminado. Este instrumento tan sencillo colocó el clavo final en el ataúd de la Edad media y la enseñó a la humanidad a mirar y pensar por sí misma, literalmente con sus propios ojos. Descubrimos que la tierra giraba en torno al sol, que la luna tenía montañas, que el planeta Venus tenía fases lunares y muchas más cosas. Como resultado, empezó a disiparse la superstición y la ignorancia. Al darse cuenta de lo que significaba el telescopio, la alta jerarquía de la iglesia llegó a temer que con ese pequeño tubo los seres humanos pudieran ver el rostro de Dios


Aún no se encuentra por completo cerrada la autoría del telescopio. Mientras tradicionalmente se adjudicaba al holandés Hans Lippershey, recientemente se habla de un gerundense Juan Roget.
Lo cierto es que Galileo lo utilizó en los primeros años del siglo XVII (sea o no su inventor), vendiendo en secreto su patente a Venecia, que lo utilizó como una poderosa arma en sus batallas y vigilancias navales
Galileo lo utilizó en sus observaciones que fueron puestas por escrito en el famoso  Sidereus Nuncius, primera observación sistemática del cielo de la época moderna
Tomado de wikipedia


miércoles, 18 de noviembre de 2015

CARLISMO: Análisis y comentario del Mapa sobre la primera fuerra carlismo.


Clasificación y encuadre.
El mapa nos presenta las zonas y expediciones carlistas que se produjeron durante la I Guerra Carlista sucedida durante la minoría de edad de Isabel II (Regencia de su madre, Mª Cristina).
En lo que se refiere a su tipología podemos encuadrarlo dentro del tipo militar, aunque completado con informaciones político administrativas (zonas de control carlista, división de las ciudades según sus apoyos...)

Análisis.
El mapa nos presenta, por una parte, las zonas de influencia carlistas localizadas principalmente en la zona norte y Maestrazgo, con un carácter rural muy marcado (la gran mayoría de las grandes ciudades serán de tendencia cristina, quedando en sus manos sólo pequeños núcleos como Estella, convertido en corte carlista o Morella, feudo de Cabrera).
Por otra parte, se detallan las expediciones carlista haciendo hincapié en dos de ellas: la realizada desde el norte hacia el sur por el general Miguel Gómez (1836), y la llamada Expedición Real (llamada en el mapa de Carlos V) que, desde Morella y comandada por el propio Carlos Mª y Cabrera, llegará hasta las mismas puertas de Madrid (1837).

Comentario histórico.
El mapa se centra fundamentalmente en la segunda fase de la primera guerra carlista, su momento de incertidumbre y la derrota final del carlismo tras la firma del Abrazo de Vergara que realizarán Espartero y Maroto.
Anteriormente a este punto, el conflicto había estado claramente decantado hacia el bando carlista debido, entre otras causas, a la figura de Tomás de Zumalacárregui, gran estratega que mantuvo en vilo a los ejércitos cristinos hasta su muerte en el sitio (nunca conseguido) de Bilbao.
Tras ello la guerra pasa por un estadío en donde se alternan las victorias de ambos bandos, con un intento por la parte carlista de forzar el conflicto con las dos expediciones que nos muestra el mapa. En ellas, los carlistas salen de sus zonas naturales buscando extender el conflicto y permitir (según su opinión) que el pueblo español se ponga de su lado, abandonando a Mª Cristina.
El intento, sin embargo, es vano y ni la población de Andalucía ni de Madrid cambian de bando, obligando a la retirada de las tropas carlistas a sus lugares de origen.
Tras esto, la guerra cambiará de sentido, y las disensiones internas dentro del bando carlista entre los templados de Maroto y los apostólicos que se agrupan en torno a Carlos Mª Isidro, serán aprovechadas por Espartero para forzar el acuerdo (Convenio o abrazo de Vergara) en donde Maroto conseguirá la integración del ejército carlista en el liberal conservando sus grados, así como vagas referencias a la persistencia de los fueros que, entre otras causas, había generado el conflicto. (Aunque sería importante señalar que final total de las hostilidades sólo se producirá un año después, con la huida de Cabrera a Francia)

Con esto se cierra una disputa iniciada durante la Guerra de Independencia (y continuada durante el fluctuante reinado de Fernando VII) entre absolutismo y liberalismo de la que saldrá vencedor el segundo, iniciando con ello una progresiva modernización y normalización de la economía y política española.


Entre tales concepciones se establecía un debate sobre puntos esenciales como la soberanía (absolutista de origen divino en los carlistas, nacional más o menos compartida con el trono en los liberales), religión (radicalizada o de un carácter más moderado cuando no – progresistas – con duros enfrentamientos como el ocurrido durante la desamortización), privilegios (patentes en los carlistas en los fueros o la sociedad estamental frente a la homogeneización liberal), grupos sociales (nobleza, clero reaccionario o campesinado aferrado a sus tradiciones entre los carlista frente a la burguesía, militares y campesinos de zonas llanas)..., que en el fondo planteaban la lucha entre la tradición, encarnada por Carlos (aferrado, como excusa, a la Ley Sálica), y la modernización cristina que funda sus derechos en la Pragmática Sanción.



lunes, 16 de noviembre de 2015

LA MÍSTICA HISPANA DEL SIGLO XVI (1). LAS CAUSAS

La mística: Anticipación de la unión beatífica con Dios, sólo alcanzable normalmente en la otra vida. Las prácticas ascéticas son el camino obligado para llegar a esta unión beatífica con Dios.
                                       Justo Fernández López
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Durante el confuso mundo religioso de la Península Ibérica en el siglo XVI se produjo un extraordinario florecimiento de la mística, tanto como práctica religiosa como expresión literaria y artística.

Las causas de este insospechado brote son aún motivo de controversia, y nosotros tan sólo intentaremos enumerar alguna de ellas que puedan servir para establecer un panorama general.
Existe una idea (hoy predominante) de vincular la mística hispana (inexistente durante la baja Edad Media) con el gran desarrollo de la mística centroeuropea (Eckart, Taulero, Suso, el flamenco Ruysbroeck, Gerson, y Tomás de Kempis) a la que el ámbito español se vincula con el Imperio de Carlos V.
Frente  a  ella,  se  ha  venido  defendiendo desde antiguo, la influencia  árabe.  Asin Palacios o Vernet  han  buscado  los orígenes  de  nuestra  mística  en  el sufismo islámico (Hamz e Ibn Arabí en especial), transmitida  a  través  de  las  obras de Lulio que prendería  especialmente  en  los  cristianos  nuevos con raíces islámicas  o judaicas (la propia Santa Teresa).

San Pedro de Alcántara. Pedro de Mena

Junto  a  ello  hay  una serie de condicionantes históricos y sociológicos que permiten este florecimiento
Fernando de la Flor habla de la mística como una oposición radical al tiempo y la historia que renuncia a la realidad en busca de la nada. Es, en suma, una actitud de renuncia ante un mundo (el imperio) que está comenzando (aún levemente) en crisis. Una renuncia que quería ser un olvido de una sociedad incapaz de adaptarse a la nueva revolución científica y económica que empezará a germinar en el norte de Europa.
Existen, además, una serie de reacciones que, a la vez, también incitan el pensamiento místico.
El propio humanismo (ya en plena decadencia en el momento más activo del misticismo) había sido una época de paganización ante el cual reaccionarán algunas personas que querían volver a una explicación religiosa del mundo y la persona (antroprocentrismo vs misticismo que niega al hombre frente a lo divino)
Paradójicamente, algunos rasgos del propio humanismo renacentista fueron catalizadores del misticismo: la importancia de la subjetividad, la oración interior alejada de ritos y el desprestigio de las instituciones religiosas tradicionales (Erasmo, Giordano Bruno), el propio método científico y los avances filológicos que serán reutilizados en el camino místico (Santa Teresa y San Juan utilizarán en sus grandes obras)...
De la misma manera actuará la Contrarreforma. Su normativización de la vida, dominada por la estructura jerárquica, controlará hasta las más mínimos aspectos de la vida, será un acicate contra el que rebelarse, buscando un camino individual y propio frente a todo el nuevo entramado nacido de Trento.
Por otra parte, el ambiente de la Contrarreforma, que volvió a poner lo religioso como tema central de la sociedad, permitió hacer aflorar nuevas vías religiosas en este momento de exaltación de lo espiritual


San Juan de la Cruz por Gregorio Fernández

El alma española va a volverse hacia dentro. Incapaz, al iniciarse la crisis del humanismo, de ir más lejos en el terreno de la acción y de entrar en las vías del racionalismo moderno europeo, siente el español la necesidad de renunciar a la posesión de lo fugitivo (iniciándose así el primer rasgo del Barroco español: el desengaño ante lo fugitivo y pasajero). El español se dispone a conquistar solamente su propia alma, aceptando como única explicación intelectual de la vida la doctrina católica: “¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?”). Todo lo que aún le queda al español de dinamismo y voluntad combativa, lo va a aplicar a la defensa de esa doctrina con la espada y la letra. La literatura mística es la expresión cimera de este estado colectivo.
                                Justo Fernández López



LA MÍSTICA HISPANA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII



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¿UNA ALTERNATIVA AL GRAN FRACASO?
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LA POÉTICA DEL VACÍO
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ACCESIS Y MÍSTICA
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MÍSTICA Y ARTE
El Greco y la mística
Los éxtasis místicos
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LOS PROTAGONISTAS
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San Juan de la Cruz
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BIBLIOGRAFÍA Y LECTURAS
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Certeau, La fábula mística



sábado, 14 de noviembre de 2015

El libro del sábado. El ruletista . Cărtărescu



Una novela corta excepcional, intrigante, algo kafkiana que el atrapará al lector hasta terminarla.
El argumento ya es en sí novedoso: la historia de un ¿héroe? que participa por dinero en sesiones de ruleta rusa, primero casi clandestinas, posteriormente multitudinarias, siempre con la ¿suerte? de su parte.
Lo que la gente, que le adora y le odia al mismo tiempo, no sabe es que este Ruletista considerado inmortal es sólo un espíritu desesperado habitado por la nada; ése es su verdadero escudo frente a la muerte, no poderle ofrecer nada que llevarse verdaderamente.
Os la recomiendo, como diría un querido amigo mío, fervorosamente

miércoles, 11 de noviembre de 2015

LOS PAPAS BARROCOS. URBANO VIII

Urbano VIII por Bernini

Tras la muerte de Gregorio XV, en el cónclave que debía designar el nuevo Papa, se enfrentaron las delegaciones españolas y francesas, siendo ganadoras las últimas (situación que cambiaría radicalmente con su sucesor, Inocencio X) con la elección de Urbano VIII (miembro de la familia Barberini)
A partir de entonces el Papado se alineó con la Francia de Richelieu y Mazarino, oponiéndose a la España de Felipe IV.
Retrato de Caravaggio antes de ser Papa

Durante su Papado se intentó buscar una incómoda neutralidad en la Guerra de los Treinta Años, pues no podía apoyar a una Francia que combatía al lado de los protestantes ni a una España que intentaba rememorar el mito de Carlos V.
También entabló una guerra contra los duques de Toscana que, pese al apoyo francés, tuvo que capitular vergonzosamente
Las abejas Barberini en el escudo papal

En el terreno interno el suyo fue un periodo marcado por grandes luces y sombras.
Entre las últimas destaca el nepotismo generalizado que infectó al Vaticano, colocando a los miembros de su familia o la famosa condena (tras una larga amistad personal) de Galileo, que le hizo retractar públicamente de sus teorías copernicanas.
Escalera del Palacio Barberini. Bernini y Borromini

Sus luces se encuentran en su mecenazgo artístico que puso a Bernini al frente de las grandes reformas vaticanas (Baldaquino), el palacio Barberini... , siendo retratado en su juventud por Caravaggio.
Seguía así la senda iniciada por Sixto V, la de reconvertir a Roma en caput mundi


Queremos que Roma recupere su antigua grandeza como capital del cristianismo y como fortaleza contra los peligros que nos llegan del norte. Hemos decidido convertir esta ciudad en la antesala del paraíso, un ejemplo terrestre de la riqueza del reino de Dios, un paradigma de la fe católica.


A sus órdenes trabajó Antonio Latini, célebre cocinero que en su libro  Lo scalco alla moderna creó la primera salsa de tomate, alabó el aceite de oliva o resucitó los sorbetes

lunes, 9 de noviembre de 2015

SAN FELIPE NERI


San Felipe Neri por Guido Reni

San Felipe Neri es, como otros personajes que vamos estudiando (Santa Teresa, San Ignacio, San Carlo Borromeo...) otro de las grandes figuras de la contrarreforma.


Frente al misticismo de Santa Teresa o San Juan de la Cruz, o el apostolado cuasimilitar de San Ignacio del que fue amigo, San Felipe buscará en la pobreza y su amor a los desheredados (en cierto modo, semejante a San Carlo Borromeo) una nueva vía a las doctrinas tridentinas, buscando la recuperación de la Iglesia por medio del acercamiento a las masas populares, partiendo de la base de que la encarnación de Cristo se está produciendo de forma constante, precisamente entre los más pobres (una idea que bien podría estar en el origen de la estética de Caravaggio y también con muchas de las ideas de Borromini, que trabajó en numerosas ocasiones para la orden, como en el Oratorio de San Felipe Neri, San Giovanni de los florentinos).
Oratorio de los filipenses. Borromini

A aquellas personas que le demostraban mayores deseos de progresar en santidad, las llevaba de vez en cuando a atender enfermos en hospitales de caridad, que en ese tiempo eran pobrísimos y muy abandonados y necesitados de todo. Otra de sus prácticas era llevar a las personas que deseaban empezar una vida nueva, a visitar en devota procesión los siete templos principales de Roma y en cada uno dedicarse un buen rato a orar y meditar. Y así con la caridad para los pobres y con la oración lograba transformar a muchísima gente.
Tomado de www.santopedia.com
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Interior de la Chiesa Nuova (Santa María in Vallicella), lugar en donde desarrolló San Felipe gran parte de su vida 
Estas ideas ya aparecen siendo aún laico, mientras estudia en la Sapienza, ante un colegio apostólico dominado por los Medici, profundamente laico y cortesano, y se terminarán por desarrollar (tras haber tomado las órdenes), siendo ya párroco de San Giovanni de los Florentinos, en donde está enterrado Borromini, y luego de la Chiesa Nuova.

Entre las distintas iniciativas que en la creación de la orden del oratorio (grupo de sacerdotes no conventuales que tenían como misión la oración, la predicación y la administración de los sacramentos), la instauración, tan típicamente contrarreformista, de la devoción de las cuarenta horas como forma de adoración eucarística, especialmente frente a los peligros demoníacos del carnaval, la creación de la Cofradía de la Santísima Trinidad (que se ocupaba de peregrinos y pobres enfermos) o el peregrinaje de las siete iglesias de Roma que, 16 años después, el Papado convirtió en obligatorio para conseguir la indulgencia en los Años Jubilares

Oratorio de San Felipe Neri. Alcalá de Henares


En las reuniones de los oratorianos (que muy pronto fueron seguidas por numerosos fieles), se oraba, se leía Lecturas Sagradas y se escuchaba un sermón, utilizando la música como elemento unificador que pronto crearía un nuevo género musical, el oratorio.

Andrés Soares. Oratorio Iglesia Congregados. Braga

Por ello es habitual en que muchas iglesias de la congregación se utilice la planta ovalada (de mejor acústica para la música) o se añada un edificio anejo con este exclusivo fin.
Iglesia de los Clérigos en Oporto

Oratorio de San Felipe Neri en Cádiz
Tomado de wikipedia

Entre sus principales visiones es habitual la siguiente:                                   
Vicente Ribera (Siglo XVIII). Oratorio de San Felipe en Alcalá de Henares

En las catacumbas de San Sebastián, junto a la Vía Appia. Se hallaba ahí, precisamente, la víspera se Pentecostés de 1544, pidiendo los dones del Espíritu Santo, cuando vio venir del cielo un globo de fuego que penetró en su boca y se dilató en su pecho. El santo se sintió poseído por un amor de Dios tan enorme, que parecía ahogarle; cayó al suelo, corno derribado y exclamó con acento de dolor: ¡Basta, Señor, basta! ¡No puedo soportarlo más!" Cuando recuperó plenamente la conciencia, descubrió que su pecho estaba hinchado, teniendo un bulto del tamaño de un puño; pero jamás le causó dolor alguno. A partir de entonces, San Felipe experimentaba tales accesos de amor de Dios, que todo su cuerpo se estremecía
Tomado de www.corazones.org


Trinitarias. Madrid