martes, 18 de abril de 2017

ALFONSO XIII. Fotografía de las barricadas de la Semana Trágica de Barcelona

sificación y encuadre.

Nos encontramos con una fotografía que, gracias a su pie, podemos encuadrar en el verano de 1909, en Barcelona., durante el reinado de Alfonso XIII. Desconocemos tanto su autoría como el medio en el que fue publicado, aunque podría corresponderse a una ilustración periodística.

Claramente su contenido podríamos clasificarlo como social, aunque no falte en él cuestiones tanto económicas como militares, tal y como veremos.

Tanto la composición como el encuadre pretenden conseguir la idea de masa anónima (no se destaca ningún personaje, sino el grupo), intentando recrear el ambiente revolucionario y casi espontáneo de la revuelta barcelonesa.
Se trata de una fuente primaria y objetiva


Análisis.

En un ambiente urbano (barrio Gótico de Barcelona), tanto el estado de las fachadas como la vestimenta de los retratados nos habla de las clases bajas (proletariado) en plena revuelta, preparando una barricada que detenga los ataques del ejército.


Comentario.

La respuesta defensiva del proletariado de la imagen nos muestra a las claras la previsible represión que esperan por parte del ejército, tal y como sucedió en la realidad, ordenada por el gobierno de Maura (líder del partido conservador que el sistema de turnos aún vigente había puesto en el poder más por decisión regia que por unas votaciones controladas por el caciquismo). Las bases reales del sistema (caciques y burguesía) no podían consentir que el clima de agitación obrera pudiera amenazar sus privilegios y economías, empleándose al ejército para mantener la paz social que tanto les convenía (de aquí el antimilitarismo obrero).

En cuanto a las causas que llevaron al proletariado a esta protesta podemos considerar unas inmediatas o coyunturales que no son sino la manifestación de otras más profundas y constantes (estructurales). Comenzando por éstas últimas podemos señalar la industrialización catalana que había creado un incipiente proletariado mucho antes que en el resto de España. Estos obreros, sometidos a duras condiciones de trabajo, habían comenzado a asociarse (movimiento obrero) tal y como había ocurrido en otros lugares de Europa, adquiriendo una especial importancia el pensamiento anarquista, mucho más proclive a las revueltas (acción directa) que los socialistas, más moderados en sus métodos. Ambos, sin embargo, coincidían en la idea de una sociedad injusta que trataban de cambiar, eliminando el desigual reparto de la riqueza y su sistema político derivado que dejaba realmente en manos de muy pocos el poder (caciquismo implantado en el siglo anterior por Cánovas que había sido reforzado contra sus mayores enemigos en 1906 con la ley de Jurisdicciones, que dejaba en la ilegalidad a asociaciones obreras y grupos nacionalistas).

Sobre el marco expuesto, existieron una serie de causas más inmediatas que motivaron la protesta. Los discursos incendiarios de Lerroux (republicano exaltado) eran una de ellas a la que pronto se unió el tradicional problema del reclutamiento por quintas con redención en metálico que, a la postre, obligaba a las clases menos pudientes a ingresar en el ejército. En este caso la movilización viene dada por otro de los conflictos más importantes de principio de siglo: la guerra de Marruecos.

Este protectorado repartido con Francia en la Conferencia de Algeciras (1906) tenía constantes conflictos generados por las cabilas, como el ataque a los mineros que construían el ferrocarril desde las minas del Rif (cuyo principal accionista eran uno de los grandes políticos del sistema, Romanones). Tras él la reacción concluyó en desastre (Barranco del Lobo) con un ejército poco preparado y sin organización ni conocimiento del terrero, lo que obligó a la movilización de reservistas.

Este fue el punto de inicio de la revuelta que comenzará con la convocatoria de una huelga general por parte de Solidaridad Obrera (antecedente de la CNT, 1910), precipitándose rápidamente hacia acciones violentas y descontroladas (alguna de ellas de marcado carácter anticlerical, como la quema de iglesias)como la que podemos observar en la fotografía.

Tras esto, llegará (como ya se dijo) la represión por parte del ejército (más de cien muertos) y la ejecución de Ferrer Guardia, chivo expiatorio de todo el conflicto que se extinguirá rápidamente aunque sin resolverse, volviendo a aparecer en la Crisis del 17, el pistolerismo posterior a 1921 o, a la largo plazo, en la Guerra Civil. La división radical (y violenta) de los españoles por su capacidad adquisitiva, con el ejército y la iglesia apoyando a las clases acomodadas ante las protestas de obreros, nacionalistas y otros grupos (intelectuales) que buscan una ampliación de libertades.


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